Empiezo mi trayectoria profesional como aprendiz de herrero en 1973 en el negocio familiar de mi padre, arreglando toda clase de maquinaria agrícola y aperos de labranza, introduciéndonos poco a poco en la cerrajería y fabricación de objetos en hierro.

Posteriormente me independicé del negocio familiar y me dediqué a la forja artística: faroles, lámparas, mesas, sillas, sofás y muebles de hierro en general; sin abandonar la cerrajería, trabajada de forma artística para la fabricación de rejas antiguas, barandillas, puertas, balcones, etc.

El aumento de la demanda me animó a incorporar al taller a tres empleados más, los cuales, tras un periodo de aprendizaje, realizan cualquier trabajo que, bajo mi supervisión,  les sea encomendado. Para continuar con la tradición familiar, se ha incorporado mi hijo, lo que garantiza la continuidad de esta forma de artesanía y la introducción de elementos innovadores.